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Con Barcelona ganó la Copa del Rey, pero en dos temporadas sólo pudo jugar 36 partidos de Liga: sufrió su más seria lesión en el fútbol, una fractura de tobillo provocada por Andoni Goicoetxea, del Bilbao, y una hepatitis que lo tuvieron mucho tiempo inactivo. El 30 de junio de 1984 fue transferido al Napoli de Italia por US$12.000.000 de dólares, y comenzó allí acaso su etapa más brillante y madura de su impresionante campaña. Lo hinchas napolitanos lo idolatraron y él los llevó a disfrutar éxitos y títulos de toda especie. En el Mundial de México '86 se consagró como el mejor: capitán y goleador del equipo campeón con Carlos Bilardo, dejó además la marca del que se considera el más extraordinario gol de los mundiales. Con el físico muy golpeado y algunos desórdenes de su vida afectando su carrera profesional, en el Mundial de Italia '90 se inició un proceso declinante, pero su presencia le dio un enorme vigor anímico a la selección de Bilardo.
Dejó para el recuerdo una impresionante corrida que derivó en el gol que eliminó a Brasil y después, incluso muy disminuido, el equipo produjo el gran golpe del torneo dejando afuera al anfitrión, Italia. Argentina fue subcampeón y, aunque conservó el romance de lealtad con los napolitanos, el medio italiano pasó a resultarle hostil. Un partido con el Bari del 17 de marzo de 1991 iba a cambiar su vida: el control antidoping detectó clorhidrato de cocaína, droga que desde entonces se transformaría en una pesadilla omnipresente en su vida. La Federación Italiana lo suspendió 15 meses y abandonó Italia. Regresó en 1992 en Sevilla. de España, con Bilardo como técnico y después de abonar US$7.500.000 dólares por su transferencia, tras problemáticas negociaciones entre napolitanos, andaluces, intermediarios, la FIFA y la AFA.
Su paso por Sevilla fue poco feliz: terminó enfrentado con Bilardo después de insultarlo en la cancha cuando el técnico decidió su reemplazo, y anunció su retiro del fútbol. La goleada sufrida por la Selección en las eliminatorias ante Colombia por 5 a 0 y un clamor general por su regreso lo pusieron de nuevo en la selección: jugó el repechaje ante Australia en noviembre de 1993 y Argentina consiguió el pase al Mundial de Estados Unidos. Intentó otra vuelta al fútbol local en Newell's Old Boys, pero aunque sorprendió con un rápido acondicionamiento físico y apareció con una figura increíblemente estilizada, apenas jugó algunos amistosos y cinco partidos oficiales. Pronto, volvió a abandonar la actividad.
Una historia irrepetible | Regreso a la Celeste y Blanca 
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