|
La República Maradona Por Ezequiel Fernandez Moores Publicado en Página/12, el 9 de noviembre de 1989.
A diferencia de muchos que acumularon fortunas sólo en horas y en sótanos clandestinos, cambiando divisas o manipulando precios, Diego Maradona se hizo millonario a través de 15 años de trabajo y ante la vista de todos. Si hasta cuando hizo trampas –como en aquel gol contra Inglaterra– la TV lo denunció y él no se animó a sostener la mentira.
Tal vez podría acordarse en que un docente o un médico podrían ganar dineros más dignos ante las barbaridades que acumulaban quienes entregan su talento a la industria de la diversión, pero desde hace años se sabe que la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer.
La diferencia de Diego con aquellos otros millonarios de cuna insospechada, finos modales y hasta de asidua aparición en los diarios, es que el divo nació en Villa Fiorito. “Estrellas” del periodismo local y la mayor parte de la prensa extranjera se solidarizaron con notable oportunismo con los pobres de la Argentina y reprocharon al divo tamaña ostentación de riqueza. “Modales de nuevo rico”, “insulto a la inflación”, “circo ambulante”, calificó la prensa extranjera.
Si antes el periodismo debía analizar todas y cada una de las declaraciones del astro, ahora además se publican hasta sus eructos y sus gases. Y también se los interpreta. Y como él, lejos de ocultarla, la exhibe por todos lados, se le objeta la permanente presencia de esa corte villero-familiar que lo sigue como a cualquier rey. Se fisgonea de modo implacable cualquier símbolo que marque el salto social. Se lo acusa de “contradictorio”, a él, que nació en Villa Fiorito y recibe el trato de un rey. Vaya originalidad.
Claro que el divo perdió la noción de los límites. En la “República Maradona” todo vale para el soberano. ¿Cómo distinguir entre los fastos del Luna Park quiénes son los amigos y quiénes fueron sólo porque Diego es Maradona?
¿Quiénes seguirán a su lado cuando deje de ser Maradona? ¿Quiénes le advierten hoy lo que podrá ocurrirle en ese futuro? Alterado como suele vérselo siempre en estos últimos meses, Maradona –que anoche retornó a Nápoles, donde en cualquier momento estalla un nuevo conflicto– difícilmente tenga hoy tiempo para pensar en esas pavadas. Cuando lleguen esos días, ojalá que no sea tarde...
El partido homenaje (2001)
|