La carrera

La Selección Nacional - Mundial de Italia (1990)

El pase-gol a Caniggia

Italia fue el tercer mundial de Diego. Él encantó a la gente de todo el mundo en Mexico '86 y le hubiera gustado hacer lo mismo en la tierra que lo vio consolidarse. Argentina debutó contra Camerun en Milán y los africanos sorprendieron ganando por 1-0 con gol de Omam Biyik. Milan silbaba al 10, símbolo del sur. Argentina viajó a Nápoles para los partidos restantes de la primera fase y allí el apoyo hacia Diego era incondicional. Un triunfo 2-0 ante Rusia y un empate 1-1 contra Rumania lo clasificaron para los octavos, pero en una llave muy difícil.

Brasil esperaba en Turín, ciudad del norte, como el gran candidato. La silbatina ya era ensordecedora: el Scudetto que había ganado para el "sur pobre" pocos meses antes eran "imperdonables". A los cinco minutos, Brasil ya había pegado tres pelotas en los palos. Fue monólogo todo el partido, hasta que faltando diez minutos, Diego encaró entre varios rivales y metió de derecha la asistencia perfecta para que Claudio Caniggia gambeteara al arquero y definiera. Los cuartos de final eran una realidad.

Yugoslavia aguantó el 0-0 y llegaron los penales. A Diego le atajaron su disparo, pero ese día el héroe fue Sergio Goycochea. Con angustia, la Selección se metía nuevamente entre los cuatro mejores.

Otra vez Napoli era el escenario, pero el sentimiento de la ciudad se vio dividido. La semifinal era nada menos que contra Italia. El San Paolo fue testigo de un 1-1 (goles de Schillaci y de Caniggia) y otra vez a la definición por penales. Diego no falló y Goyco otra vez fue protagonista excluyente.

Se repetía la final de cuatro años atrás. Pero Alemania esta vez llegaba más entera para el partido definitivo en el Olímpico de Roma. El partido fue muy aburrido y Argentina careció de llegada. Para colmo, Caniggia no pudo jugar por una suspensión... Era aguantar el resultado y apostar nuevamente a los penales. Pero faltando cinco para terminar, el árbitro Codesal cobró un penal inexistente, que Andreas Brehme convirtió en el gol del triunfo.

Maradona lloró al recibir su medalla. No por la derrota en sí, sino por la forma en que se sintió despojado. Alemania no había sido más durante el partido, y de no ser por ese penal inventado, la historia pudo haber sido otra.


La Selección Nacional (1977-1994) | El partido homenaje (2001)