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Simone Biles: la salud mental por encima de una medalla

Las imágenes después de la noticia fueron de una atleta derrotada y triste. Sin embargo, la realidad mostró una deportista con fortaleza decidida a poner un límite

Extra Cancha
Marilyn RebolloPor Marilyn Rebollo
Martes, 27 de julio de 2021

Las miradas del mundo estaban puestas en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, los desvelos para ver competir a los atletas tenía un solo objetivo; verlos levantar una medalla. Pero las cosas cambiaron este martes cuando una de las máximas ídolas en esta competencia decidió renunciar en la final de equipo en gimnasia rítmica.

La razón fue aún más sorprendente, Simone Biles declinó antes de la competencia porque no pudo con la presión de cargar a todo un país en una rutina de escasos segundos. La gimnasta estadounidense iba por su sexta medalla de oro, pero al final fue más valiosa su salud mental que el colgarse una presea dorada.

El equipo se colgó la medalla de plata, un conjunto que salió a competir en su representación y que fue superado por el Comité Olímpico de Rusia. Las fotografías dejaban ver a una gimnasta triste y derrota, pero en verdad había hecho el acto más valiente que fue enfrentarse ante una federación, un país y a la oportunidad de competir en unos Juegos Olímpicos, después de cinco años de trabajo. 

"La gimnasia en general es un deporte de mucha exigencia y precisión, a ello se le suma que son atletas que empiezan a  edades muy tempranas y a las cuales se les exige perfección; el hecho de equivocarse parece imposible y genera una presión sobre ellas que en su mayoría las supera", explicó la psicoanalista Adriana Ortíz Barraza, especialista en Psicología del Deporte.

Lo que sucedió con Biles no sólo la representa a ella, sino a cientos y cientos de atletas que se presentan a esta justa deportiva para cumplir un sueño y que en muchas ocasiones termina siendo una exigencia negativa para ellos generando una satisfacción a terceros poniendo en riesgo su estado mental.

"Algunos entrenadores las someten a una presión que las rebasa y dejan de disfrutar su vida. Se olvidan que son personas jóvenes y las ven sólo como máquinas que son capaces de generar satisfacción a los demás", apunta Ortíz.

Simone externó que al llegar a las competencias se sentía más nerviosa de lo normal, tenía ansiedad al participar. Su objetivo siempre es centrarse en su bienestar y recalcó que "hay más en la vida que sólo la gimnasia". Estas palabras por parte de una máxima referente causaron eco sobre todo en una justa distinta que tuvo que retrasarse un año por la pandemia y que durante el último año se vivió con total incertidumbre. 

"Estos juegos olímpicos nos han enseñado la importancia de la salud mental en el atleta. La mayor parte del tiempo se prioriza lo físico sobre lo mental, pero es importante saber que la mente manda al cuerpo. En ocasiones las federaciones, los patrocinios y todo lo que gira alrededor de la economía en los Juegos Olímpicos ejerce presión en los deportistas dejando de lado el sentir de cada uno de ellos" expone la especialista.  

La gimnasta estadounidense ha sido víctima de abuso sexual, de las desigualdades en deporte, de los señalamientos por ser una mujer dentro de una sociedad donde aún impera el machismo e incluso ha sido presa de ella misma, de sus sentimientos e incluso de su aspecto físico que en ocasiones le impedía desarrollarse en esta disciplina. 

"Hoy en día existen más atletas que hacen visibles los aspectos mentales como Naomi Osaka y ahora Simone Biles; mujeres líderes que han luchado ante los prejuicios haciendo frente a los estándares de lo que se debe y no hacer como deportista. Se debe reconocer porque no es fácil decir que no a algo que has trabajado por años", platica la psicoanalista. 

Otro de los grandes ejemplos que dejó esta decisión de Simone, es precisamente la importancia que tiene el equipo dentro del deporte, ya que las compañeras del grupo continuaron y obtuvieron la medalla de plata. Cuando Biles no pudo más, contó con sus compañeras que la respaldaron ante la determinación lo cual ayudó a que la gimnasta se sintiera bien de hacer lo correcto.

Ante ello, la psicoanalista Adriana Ortiz recalca la importancia de la psicología del deporte en unión con la psicología clínica para atender estas necesidades que a raíz de la pandemia se han generado en el tema de salud mental, sobre todo en una sociedad que tiene la oportunidad de señalar de forma negativa y cargar la presión en una persona sin saber el esfuerzo y la dedicación que todos los días enfrentan los atletas de alto rendimiento en cualquier disciplina.